Alberto Urzaiz "Morfogénesis"

Me adhiero a la realidad material del mundo y a la sustancia de las cosas. Simplemente extiendo el alcance de esta realidad, otorgándole atributos equivalentes a los de las experiencias de nuestro entorno más familiar. Insisto en la igual existencia del mundo engendrado en la mente y el mundo engendrado por Dios fuera de ella.

—Mark Rothko, 1945.

Urzaiz necesita pintar. Cinco décadas de trabajo pictórico han pasado, y podríamos comenzar a definir su práctica como una búsqueda de libertad individual. Alberto Urzaiz nos presenta ahora Morfogénesis, definiendo tal, como el proceso mediante el cual surgen, se organizan y se transforman las formas en la materia, dando lugar a estructuras que emergen sin un diseño previo fijo, a partir de dinámicas internas.

En esta exposición, lo visual se impone sobre cualquier narrativa; en Urzaiz, la obra no precisa de palabras ni discursos: la pintura, muda, habla; y nos dice que solo importa lo que es y lo que está. Imágenes que antes no existían, ahora aparecen de la mano del pintor, quien las trajo al mundo. Entre lo morfógeno y lo real, Alberto, con su obra, insiste en la decantación del caos como un proceso necesario y capaz de llevarnos a lo simple.

Y al entender qué es lo morfógeno, podemos afirmar que tal, puede existir en un todo y, a la vez, no ser nada; al fin y al cabo, tenemos el privilegio —que pocas veces en la vida acontece— de estar aquí, parados ante un objeto no representativo.

En los dieciocho campos de color sin título que cuelgan aquí reunidos en la Galería Secreta, cabe la posibilidad de estar frente a un portal hacia otra dimensión; pero también puede que no. También cabe —y de manera muy latente— la posibilidad de que estemos siendo testigos de ese momento en que lo abstracto, por falta de verbo, devino pintura.

Alejandra Rodríguez

Abril 2026